Casino escolar
en Santiago
Operamos el casino completo dentro del colegio: la cocina, el equipo y el servicio. Cada alumno elige entre cuatro fondos distintos —dos tradicionales, uno hipocalórico y uno vegetariano— más sopa, salad bar, acompañamientos y postre. Todo se cocina esa misma mañana, en el establecimiento.
Atendemos colegios en Santiago Centro, Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea, Ñuñoa, Huechuraba, Chicureo y Colina.
Cuatro fondos cada día
El alumno elige delante de las cuatro bandejas. No es un menú único con alternativa: son cuatro preparaciones distintas, servidas al mismo tiempo.
El almuerzo completo
Sopa o crema, salad bar, acompañamientos y postre —con y sin alérgenos— acompañan al fondo todos los días.
Minuta nueva cada mes
La nutricionista la revisa antes de que llegue a la mesa, con porciones ajustadas a prebásica, básica y media.
Alergias e intolerancias
Registro por alumno y preparación separada para celiaquía, alergias y dietas especiales.
Cocina dentro del colegio
Se cocina y se sirve en el mismo lugar, la misma mañana, con equipo propio y estable.
Reportes a la dirección
Asistencia, consumo, incidencias y valor nutricional de lo efectivamente servido, mes a mes.
La minuta no se improvisa
el día anterior
Cada mes se arma la minuta completa antes de que empiece, y se arma con reglas, no con intuición. Estas son las que aplicamos:
Se elige contra la demanda real
Cada plato tiene registro de cuántas porciones se sirvieron la última vez. Los que el colegio pide de verdad vuelven antes; los que quedan en la bandeja, no.
Nada se repite antes de tres semanas
Un plato servido esta semana no puede volver hasta pasadas tres. Es la regla que evita que el mes se vuelva repetitivo sin que nadie lo note.
Proteínas distintas el mismo día
Los dos fondos tradicionales de un día nunca llevan la misma proteína. Si uno es de vacuno, el otro es de pollo, cerdo o pescado.
Se costea antes de aprobarse
La minuta se valoriza por ración antes de cerrarse. Así el precio que cotizamos es el que sostiene el servicio, no una estimación que después hay que ajustar.
La revisa la nutricionista
Antes de que llegue a la mesa, con las porciones ajustadas por nivel.
La cocina la revisa también
La minuta pasa por quien va a cocinarla antes de cerrarse. Una minuta que no se puede producir en esa cocina, con ese equipo, no sirve.
Un alumno alérgico
no depende de que alguien recuerde
La normativa chilena obliga a declarar ocho grupos de alérgenos. Pero la lista de etiquetado no cubre todas las alergias posibles: cuando el colegio informa una, se gestiona igual, esté o no en esos ocho grupos.
Ficha por alumno
Cada caso informado por el colegio queda registrado, con el detalle de qué no puede consumir.
Preparación separada
Utensilios exclusivos y superficie despejada. La porción sin alérgeno se prepara y se sirve primero, antes que el resto.
Se revisa cada etiqueta
Si cambia la marca de un producto habitual, se lee la etiqueta antes de servir. «Puede contener trazas» se trata como si lo contuviera.
Protocolo ante una reacción
Informar de inmediato, entregar los antecedentes de qué se sirvió, conservar la preparación. El personal no administra medicamentos: eso lo define el protocolo del colegio.
Lo que recibe la dirección,
y lo que ven en casa
Informe mensual
Asistencia, consumo por preparación, incidencias y valor nutricional de lo efectivamente servido. No de lo planificado: de lo que se sirvió.
La minuta del mes, publicada
El colegio la recibe antes de que empiece el mes, con el detalle de cada día.
MiMenú para los apoderados
Los apoderados ven la minuta y eligen desde su teléfono, sin tener que preguntar en portería qué hay de almuerzo.
Autorización sanitaria vigente
La instalación opera con autorización de la SEREMI de Salud de la Región Metropolitana y control de inocuidad con principios HACCP.